Colombia: Una década y trece Tratados de Libre Comercio

Colombia: Una década y trece Tratados de Libre Comercio

“Los TLC por si solos no bastan para crecer en exportaciones, hay que sumarles estrategias que permitan enfrentar la competencia”. Esta es una de las conclusiones a las que llega el informe ‘Balance de 10 décadas de TLC’, realizado por la Universidad del Rosario, que será dado a conocer la semana que inicia, y el cual lideró el profesor Saúl Pineda Hoyos, director del centro de pensamiento en estrategias competitivas de ese plantel.

El análisis se sustenta en dos aspectos puntuales: lo sucedido con los TLC con Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y el EFTA; y lo que ha pasado con países como México, Chile y el Triángulo Norte, cuyas realidades se acercan más a la colombiana.

Si bien el informe no muestra un panorama para Colombia totalmente oscuro, sí refleja preocupaciones en la medida en que -dice Pineda- las exportaciones hacia países desarrollados no han crecido como se esperaba, y las que se venían dando con países en desarrollo, parecerían haberse estancado. Entonces ¿qué está sucediendo?

La ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Claudia Lacouture, considera que los acuerdos comerciales que Colombia tiene vigentes (13 en total, y firmados están el de Panamá e Israel, y en negociación Turquía y Japón. Recientemente entraron en vigor Costa Rica y Corea del Sur), “son herramientas que facilitan a empresarios llegar a nuevos mercados”.

En ese sentido, y en consonancia con las estrategias de las que habla Pineda, Lacouture señala que para fortalecer la oferta exportable y sacar mayor provecho a estos acuerdos “habrá un plan de desarrollo productivo focalizando los sectores con oportunidad desde las regiones y así consolidar una Colombia moderna”.

CON LUPA

La crisis que se generó en abril de 2006 tras la salida de Venezuela de la Comunidad Andina, motivó que Colombia viera la necesidad de apostarle a los tratados bilaterales, más que a los multilaterales. En esa vía se impulsaron acuerdos como el de Estados Unidos (vigente desde el 15 de mayo de 2012); se dio luz verde al acuerdo con la Unión Europea (vigente desde 1 de agosto de 2013); con el EFTA (países europeos que no hacen parte de la UE), en vigor desde 1 de julio de 2011. Además se suscribió uno con el Triangulo del Norte (Guatemala, Salvador y Honduras - en vigor entre 2009 y 2010) y el TLC con Canadá.

Para el profesor Pineda, quizás los TLC más importantes -por el tamaño de sus economías- son Estados Unidos, Unión Europea y Canadá. Una de las premisas de las que se parte en este análisis es que cuando una de las partes es más desarrollada y competitiva, las importaciones hacia los países pequeños crecen, por lo menos en la primera etapa del acuerdo.

“En estos primeros años la balanza comercial para Colombia ha sido negativa”, dice Pineda en referencia a estos acuerdos. En los dos primeros casos la caída se hizo evidente en 2012, por la baja en los precios del petróleo. “¿Qué pasó en Colombia cuando el contexto fue de revaluación (finales de 2014)? Había condiciones favorables para importar maquinaria y tecnificar las empresas…”, dice el docente, y agrega que le preocupa que a cuatro años de la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos no se esté aprovechando el escenario para exportar también, teniendo en cuenta el precio del dólar. “Algo está pasando”, dice.

“Cuando se miran las exportaciones distintas al oro, al ferro-níquel, al petróleo, al carbón, que prácticamente no necesitan TLC, se observa que las exportaciones agrícolas prácticamente mantienen los mismos valores de 2005. Las exportaciones industriales han caído y están muy por debajo de las exportaciones de 2005”, señala y de inmediato precisa: “Colombia es un país que antes de los TLC exportaba poco, y ahora con TLC exporta poco”.

Ante este panorama, la conclusión a la que llega Pineda es que “los TLC han desnudado los problemas de competitividad que enfrentan las empresas colombianas, además de mostrar las dificultades estructurales de la plataforma competitiva en temas como infraestructura, que son decisivos a la hora de resolver los problemas de costos y rentabilidad de los exportadores”.

Pero más allá -dice- hay obstáculos al comercio originados en medidas no arancelarias que deben solucionarse con urgencia, pues afectan el comportamiento de las exportaciones. “Los procesos de la DIAN, ICA, Invima, antinarcóticos no están siendo eficientes y adecuados para que los exportadores, en un contexto de libre comercio, puedan avanzar en esos mercados”.

Pero no todo es malo. El informe señala que hay empresarios emprendedores que han aprovechado los acuerdos, llegando a crecer inclusive al 500 %. Se habla acá de filetes congelados, bombas de aire, colorantes químicos y contenedores, entre otros.

Al respecto, el Ministerio de Comercio precisa que desde la entrada en vigor del acuerdo con Estados Unidos se impactó positivamente las exportaciones de varios bienes: limón Tahití, que aumentó sus exportaciones en 2.924 %, la melaza (334 %), la grasa de cacao (138 %), productos de chocolatería (120 %), chocolates (82 %), el pescado enlatado (65 %), hierbas aromáticas (59 %), pastelería y galletas (51 %), las uchuvas, que han tenido un crecimiento anual promedio de 49 %; la tilapia (24 %) y la trucha  (20 %), entre otros sectores, que ya habían tenido presencia en el mercado estadounidense, como el de ventanas y marcos, también han acelerado su crecimiento en cerca del 40 %.

Un panorama diferente ve el profesor Pineda en cuanto a bananos, flores y café. Estos -dice- han tenido un crecimiento negativo entre 2010 y junio de 2016. “El banano ha caído 12 %, el café sin tostar 8 %. En el caso de las flores, las exportaciones a la Unión Europea cayeron en 15 %, igual que el café sin tostar, y el banano cayó en 8 %”, dice y añade: “estos sectores deberían estar aprovechando mucho más el acceso al mercado estadounidense”.

CIFRAS DEL MINCOMERCIO

“Hoy el 82 % de exportaciones no mineras son enviadas a mercados con TLC”, precisa la entidad y afirma que “las exportaciones no minero energéticas vienen afectadas por el contexto internacional en el que las importaciones del mundo han caído 9,7 % en el último año hasta mayo”. Además, agrega que las exportaciones de bienes no minero-energéticos a Estados Unidos han crecido 4,4 %.

Frente a la Unión Europea se precisa que los productos no minero energéticos han ganado participación registrando cifras positivas. “Mientras que en 2013, del total exportado al bloque del Viejo Mundo, los productos no minero-energéticos equivalían al 20,8 %; en 2015 esa participación alcanzó cerca del 38,1 %”.

En el caso de Canadá, las cuentas del Ministerio señalan que Bogotá y Eje Cafetero están entre las regiones que más bienes no mineros han exportado a esa nación. “Las exportaciones de ese tipo de productos al país del norte crecieron 32,3 % entre agosto de 2006 y mayo del 2011 (antes de entrar en vigencia el TLC), y entre agosto de 2011 y mayo de 2016 pasaron de 933 millones a 1234 millones de dólares.

Hablando del Triangulo Norte (El Salvador – Honduras y Guatemala), se destaca un aumento en la participación de los bienes no minero energéticos en la canasta exportadora de Colombia. “En el año en que el TLC se puso en marcha, los productos no minero energéticos representaban el 78 % del total que se factura a ese destino, mientras que en el 2015 participaron con el 85 %”, precisa.

En este caso los productos más dinámicos en exportaciones han sido: azúcar, refrigeradores, preparaciones alimenticias, tabaco en rama, máquinas y aparatos y preparaciones para afeitar, entre otros, y para aprovechar de mejor forma el acuerdo se suscribió con El Salvador una profundización en materia de acceso


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